viernes, 10 de enero de 2020

Josefa María Ruano García y Dolores Puig Bonany







Josefa María Ruano García nació en el municipio de Berja, en la provincia de Almería (España), en el seno de una familia obrera. Sus padres fueron Antonio Ruano y María Raimunda García. En 1877 ingresó a la Congregación de las Hermanitas de los Ancianos Desamparados, en Valencia. Allí tomó el hábito en 1880, tomando el nombre de Josefa de San Juan de Dios. En la misma comunidad hizo su profesión temporal en 1880 y su profesión perpetua en 1895.
En la congregación, desempeñó los cargos de superiora en las comunidades de CascanteRequena y Alcira. Los últimos años de su vida los pasó como superiora, en un segundo mandato, de la casa de Requena. Estando de servicio en el asilo que llevaban en este lugar, recibieron la orden de desalojarlo, el 29 de julio de 1936. Mientras la comunidad fue disuelta, Josefa de San Juan de Dios, junto con a otras dos religiosas, Dolores y Gregoria, fueron detenidas. Ese mismo día les dejaron volver al asilo. Sin embargo el 8 de septiembre siguiente, los milicianos detuvieron de nuevo a las religiosas y se las llevaron a la cárcel. El 8 de septiembre decidieron llevarlas a la cárcel de Alcira, pero estando en el pueblo de Buñol, en provincia de Valencia, las bajaron del carro y las fusilaron, dejándolas por muertas. Josefa y Dolores murieron inmediatamente, mientras que Gregoria se salvó y vivió muchos años.

Dolores Puig Bonany nació en Bergaprovincia de Barcelona (España), el 11 de julio de 1857, en el seno de una familia obrera cristiana. Fue bautizada el mismo día de su nacimiento. Ingresó en la Congregación de las Hermanitas de los Ancianos Desamparados, en el asilo de Valencia, el 25 de septiembre de 1886. Al año siguiente vistió hábito, tomando el nombre de Dolores de Santa Eulalia. Profesó sus votos temporales el 27 de enero de 1889 y los perpetuos el 9 de marzo de 1892.[3]
Sus servicios como religiosa del instituto los ofreció en la casa de Requena hasta el día de su muerte. Fue fusilada por los milicianos del bando republicano, por su condición de religiosa, en el pueblo de Buñol, en Valencia, el 8 de septiembre de 1936, junto a una de sus hermanas de comunidad, Josefa de San Juan de Dios.

Culto






Gregoria testimonió el martirio de las dos religiosas al igual que el alcalde de Buñol, que fue quien la salvó y mandó que fuese curada de las heridas. Este testimonio fue decisivo a la hora de introducir el proceso de beatificación de Josefa y Dolores.[1]​ Las religiosas fueron beatificadas el 11 de marzo de 2001 por el papa Juan Pablo II.[3]
El Martirologio romano recoge la memoria de la beata Josefa de San Juan de Dios el día 8 de septiembre, aunque su fiesta en el calendario universal se celebra el 6 de noviembre, junto a los santos y beatos mártires de España del siglo XX. Sus reliquias se veneran en la capilla del Asilo de los Ancianos Desamparados de Requena.[1]

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